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Portada de Cinco mil años tirando huesos

Cinco mil años tirando huesos

Del astrágalo al generador cuántico

Una torre de bronce para tirar dados sin que ninguna mano pueda hacer trampa. No es un arma ni un objeto de culto, y lleva grabada una promesa, jugad tranquilos. Este libro cuenta la historia de esa promesa y de lo que cuesta cumplirla.

Durante cinco mil años hemos echado a suertes herencias, culpas, cargos públicos y decisiones de guerra, primero con un hueso de oveja y hoy con el ruido de un diodo. Producir azar nunca fue el problema, porque el mundo lo fabrica solo y lo regala. El problema, desde el primer pastor del Neolítico hasta el último criptógrafo, ha sido siempre saber que nadie ha metido la mano.

El recorrido va de la taba rellena de plomo a la puerta trasera que la NSA escondió en un estándar mundial, y de los solitarios de un matemático convaleciente, que acabaron dando el método de Montecarlo, a los generadores cuánticos que publican pruebas de todo lo que hacen. Sin fórmulas y sin atajos. Termina donde empezó, delante de una máquina que ya no pide que la creamos, sino que la comprobemos.

Publicado
Páginas
208
ISBN
979-8188624507
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Partes del libro

  1. 1 La necesidad del azar
  2. 2 La física del azar verdadero
  3. 3 La traición
  4. 4 Confianza sin fe

Del libro

«En el Museo Regional Renano de Bonn se conserva una máquina romana del siglo IV.»

«Una pedía que la creyeran. La otra pide que la comprueben.»

Fig. 1La torre de Froitzheim

Pulsa la torre para tirar y arrástrala para girarlaHan salido 4 · 1 · 6 · suman 11

En el Museo Regional Renano de Bonn se conserva esta torre del siglo IV, hallada en una villa de Vettweiß-Froitzheim. Mide 22,5 cm de alto y 9,5 de lado, y es de chapa de cobre casi puro, aunque suele llamarse de bronce. Tiene las paredes caladas. Dentro quedan dos de sus tres chapas onduladas, remachadas por turnos a la pared trasera y a la delantera, y la más baja sale por la base como una escalera. La de arriba la repuso el museo. Sobre la salida hay tres ranuras donde quizá colgaban campanillas. Delante dice «Pictos vencidos, enemigo aniquilado, jugad tranquilos». El motivo del calado está simplificado. La caída va a cámara lenta y el resultado se sortea de verdad en tu navegador. Marcial ya lo había dicho de una torre como esta. La mano que sabe colocar el dado, si tira por ella, no saca más que deseos.