ABEIRO
Protección ante incendios forestales en Galicia. No detecta el fuego, traduce su avance en una decisión concreta para cada aldea y cada persona.
Abeiro significa refugio en gallego, y el proyecto parte de una pregunta más modesta que apagar un incendio. Si el fuego avanza hacia una aldea, ¿qué tiene que hacer la gente que vive allí?
Detectar el fuego ya lo hacen los satélites y los organismos públicos. ABEIRO no lo detecta. Es un mapa abierto y gratuito que estima, aldea por aldea, quién lo pasaría peor si llega un incendio forestal en Galicia, para traducir su avance en una decisión concreta para cada aldea y cada persona. La tesis es que las aldeas más envejecidas y aisladas están entre las que más lo necesitan.
Un número del 0 al 100 por aldea
Construí un índice de vulnerabilidad de 0 a 100 por núcleo de población. Suma el peligro del terreno, que sale de la pendiente y de la vegetación medida por satélite, la sensibilidad social, que mira la edad y el tamaño de la población, y la capacidad de respuesta, que es cuántas carreteras de salida tiene. Todo con datos abiertos reales del IGE, OpenStreetMap y Sentinel 2.
Empezó con 12 núcleos piloto de Valdeorras y Larouco, cada uno con su ruta de evacuación por carretera hasta el destino seguro más cercano. Después lo amplié a los 683 núcleos de 50 habitantes o más de la provincia de Ourense. Los más pequeños quedaron fuera de ese primer barrido por coste de cálculo, no porque importen menos, y según la propia tesis del proyecto están entre los más vulnerables.
Lo que dijeron los incendios de verdad
Para contrastarlo usé incendios reales, el perímetro del incendio de 2025 de Copernicus en el piloto y el historial de grandes incendios de GlobFire entre 2001 y 2021 en Ourense. En el piloto, con 12 núcleos, los intervalos salen demasiado anchos para concluir nada.
Contra el historial de Ourense el índice separa los núcleos que ardieron de los que no mejor que el azar, aunque no mucho. Medido con el AUC, que va de 0,5 (azar) a 1 (separación perfecta), da 0,69, con un intervalo de confianza del 95 % de 0,64 a 0,74.
La sorpresa vino de otro lado. El mejor predictor no fue el peligro del terreno sino la falta de carreteras de salida, con un AUC de 0,73. El aislamiento no causa el fuego. Los núcleos lejos de la ciudad y con pocas salidas son los que quedan en zona de grandes incendios, y el proyecto lo midió en vez de suponerlo.
Por qué no toqué los pesos
Habría sido fácil recalibrar los pesos del índice con el área quemada y sacar mejor nota. No lo hice, a propósito, porque eso enseñaría al índice dónde arde y no quién es vulnerable si arde. La calibración contra el área quemada mide exposición y aislamiento, no vulnerabilidad social, y los pesos siguen siendo los provisionales.
Para validar la parte social hacen falta datos reales de evacuaciones y confinamientos. El sistema está preparado para recibirlos y todavía no los tiene. Hasta entonces ABEIRO es un demostrador con datos reales, no una herramienta para decisiones de emergencia.
La identidad de las personas vulnerables se queda fuera del sistema, que es justo donde tiene que estar.
